martes, 26 de agosto de 2014

Fotos de la presentación de Tortas fritas de polenta, de Adolfo Bayúgar y Ariel Martinelli


Fuchi Fayúgar y Ariel Martinelli

Bayùgar firmando ejemplares

El sábado 23 de agosto se realizó en Tres Arroyos la primera presentación del libro de La Duendes "Tortas fritas de polenta", de Adolfo Bayúgar Ariel Martinelli
Estas son algunas fotos del evento, muy concurrido y emotivo.

Bayúgar, Martinelli, Javier Enzo y "Solito Ilustrado".

Martinelli firmando ejemplares


Vicen Bayùgar, Fuchi Bayúgar y Thomas Kurz.


viernes, 15 de agosto de 2014

LA DÉCADA DEL SETENTA, por Germán Cáceres


Tratar por décadas la evolución de la historieta es un enfoque discutible al igual que cualquier clase de periodicidad, pero resulta de gran ayuda para circunscribir una etapa y observarla con cierta libertad. Sería como hacer un alto en el camino y preguntarse ¿dónde estoy? Esta nota no es una historia del noveno arte, así que resultará imposible incluir a todos los autores y revistas.
Hay que tener presente que en junio de 1966 –o sea en la anterior década- un golpe militar tomó el poder y se autodenominó Revolución Argentina reproduciendo lo que es característico de estas rupturas institucionales: represión, autoritarismo, política de entrega y, por supuesto, aplicación de principios económicos neoliberales. Y recrudeció el fenómeno de la guerrilla, cuyos principales grupos fueron Montoneros y el ERP. Un acontecimiento político fundamental fue El Cordobazo de 1969, todo un símbolo de la resistencia obrero-estudiantil a la dictadura. Luego, la pretendida Revolución concluyó cuando Cámpora ganó las elecciones en 1973, pero después presentó su renuncia y retornó al poder el General Perón, hasta que en 1974 falleció. Y el 24 de marzo de 1976 se inició uno de los episodios más horrorosos de la Argentina con el golpe de estado que se propuso reorganizar la nación.


Tal vez no corresponda hablar de declinación –como se suele calificar a esta década- sino de fin de ciertos procesos y comienzo de otros  En ella cerraron dos íconos como Rico Tipo (1973) y Patoruzú (1977). En la anterior, y en 1963, había dejado de salir otro, Patoruzito.


Sin embargo, hubo sucesos luminosos como la aparición de la revista cordobesa Hortensia en 1972, bajo la dirección de Alberto Cognini. Fue un soplo de frescura y sabor popular que además aportó notables autores como Crist (Cristóbal Reinoso), Ian Amuschátegui y el rosarino Roberto Fontanarrosa (con sus dos estupendas creaciones, Inodoro Pereyra, el renegau y Boggie, el aceitoso). La publicación cerró en 1990, pero la Docta aportó, además, cuatro bienales de “El humor y la historieta que leyó el argentino” (1972, 1974, 1976 y 1979).


Otra sorpresa del mismo año fue Satiricón, dirigida por Oskar Blotta (hijo), y con Carlos Ulanovsky -jefe de redacción- y Andrés Cascioli - director de arte-. La publicación poco a poco se fue nutriendo de desaforado desparpajo y fue prohibida en octubre de 1974 por el gobierno de Isabel Perón. Cascioli entonces fundó con el mismo staff (1) Chaupinela, que siguió la misma orientación hasta que fue clausurada. Hubo una competidora, Mengano, de la editorial Julio Korn –en ella participaron Oski (Oscar Conti), Quino (Joaquín Lavado) y Alberto Breccia-, que cerró en 1975.


Andrés Cascioli dio el batacazo en 1978 con Humor Registrado –que se transformó en Humor-, y en 1980 con Superhumor, y contó con un plantel de lujo (2), mientras él dibujaba las caricaturas de las tapas. En sí, su desmesura y sus ironías sobre la dictadura militar se erigieron en una suerte de bastión de resistencia.

Tiras del diario Clarín: El loco Chávez, de Trillo - Altuna, El mago Fafa de Bróccoli y Teodoro & Cía de Viuti.

Clemente, de Caloi

Otro giro lo aportó el diario Clarín a partir de 1973 con la publicación en su última página de material totalmente nacional. Allí se destacaron Crist y Fontanarrosa; Horacio Altuna y Carlos Trillo con El loco Chávez; Tabaré, Guinzburg y Abrevaya con Diógenes y el linyera; Alberto Bróccoli con El mago Fafa. Pero la sensación fue Clemente, de Caloi (Carlos Loseau), que alcanzó su repercusión más alta con los comentarios del personaje sobre el Mundial de Fútbol del ´78. Terminada la década, en 1981, las reflexiones de Viuti en Teodoro & Cía. representaron una crítica al Proceso.
Dos nuestras del las tiras en columnas en la contratapa de Clarín



Ya en 1969 publicaba sus inspiradas caricaturas Hermenegildo Sábat en La Opinión y más tarde en Clarín. No puede dejarse de mencionar la revista Lupin, que divirtió con su humor desde 1966 hasta abril de 2007, bajo la guía de Guillermo Guerrero y Héctor Sidoli. Tampoco Top, de 1971 -con la dirección de César Spadari-, que era un producto de Cielosur (que en Fabián Leyes y El Huinca reimprimía material de Enrique Rapela). 


En ella  salió Marc!, esa audaz creación con textos de Osvaldo Lamborghini y arte de Gustavo Trigo. La publicación cerró a fines de 1972. Además, el genial Quino dibujó su Mafalda (que surgió en 1964 en Primera Plana, pasó al El Mundo y luego a Siete Días hasta 1973). En 1974 el diario Noticias publicó La Guerra de los Antartes, con guión de Oesterheld y dibujos de Trigo, hasta la clausura del periódico en agosto de ese año.



Pero la atención la acapararon las editoriales Record y Columba, que fueron bastante cuestionadas en su momento, sobre todo la última.


Columba alcanzó su apogeo entre 1972 y 1974 con las revistas El Tony, DÁrtagnan, Intervalo, Fantasía (y sus respectivas variantes de colores, álbumes y anuarios), y Nippur de Lagash, Dennis Martin, Álamo Jim y Cabo Savino. Esta editorial cosechó todos los prejuicios y opiniones despectivas con los que se acostumbró a desacreditar el género. Se la tildó de vulgar, de bajísima calidad artística, carente del mínimo vuelo y, además, se le atribuyó como única motivación lo comercial. También se le reprochó su mala calidad de impresión y su desvaído color.


Debe hacerse una revisión de esta valoración. Cuando se obtiene tal nivel de ventas como sucedió con las producciones de Columba (Gociol yRosemberg calculan dos millones y medio de ejemplares mensuales durante1970/75), todo debe hacerse con rapidez, y en el poco tiempo disponible no hay cabida para la experimentación y el refinamiento estético. Más aún, ese ritmo requiere dibujantes y guionistas muy profesionales y con una enorme capacidad de trabajo. Y si bien había una censura editorial que no permitía hacer referencias corrosivas a la realidad social, no puede negarse su éxito (en el interior fue absoluto). El mérito consistió en la  búsqueda de una historia con gancho y dibujada con un estilo gráfico realista. En su plantel se cuentan –al igual que en Record- una lista de los mejores historietistas argentinos (3). Pero la estrella fue, sin duda, Robin Wood, cuya producción alcanzó cifras increíbles (se opina que gestó mucho más de cinco mil guiones y  aportó más de sesenta personajes). Debió adoptar varios seudónimos (4) porque la mayoría de las historietas las escribía él.   



Las revistas de Ediciones Record, que dirigía Alfredo Scutti, gozaron de una mejor aceptación entre los paladares exigentes. La principal fue Skorpio (5), que apareció en 1974 y contó con la consagrada historieta Corto Maltés, de Hugo Pratt, y la reedición de varios títulos de Oesterheld. El director de arte era Juan Zanotto y, tal vez, el más importante colaborador fue el guionista Eugenio Zappietro (6): entre sus logros figuró Precinto 56, cuyo héroe era el teniente Zero Galván, y la dibujaron sucesivamente José Muñoz, Arturo del Castillo, Ángel Fernández y Gustavo Trigo. Más aún, en 2011, Zappietro, con su libro Mi nombre es Zero Galvá, ganó el premio Novela Negra convocado por la Editorial Del Nuevo Extremo y el festival BAN! Record contó con importantes autores y algunos de ellos también lo fueron de Columba (7).
Entendemos que esta década no puede condenarse, sino que exige una mirada distinta, otra perspectiva, posiblemente nuevos códigos. Habría que recordar que algunos críticos cinematográficos consideran con audacia y espíritu de renovación que lo mejor de la producción estadounidense fue el cine cómico mudo y la comedia americana. Una perspectiva de similar amplitud debe emplearse para analizar la historieta.

Germán Cáceres

(1) Entre otros Crist, Jorge Guinzburg, Carlos Abrevaya, Roberto Fontanarrosa, Carlos Trillo, Mario Mactas, Alberto Dolina

(2) Domingo Mandrafina, Maitena Burundarena, Horacio Altuna, Francisco Solano López, Alfredo Grondona White, Rep (Miguel Repiso), Raúl Fortín, Meiji (Jorge Meijide), Sanyú (Héctor Sanguiliano),  Eduardo Maicas, Enrique y Patricia Breccia, Ceo (Eduardo Campilongo), Fati (Luis Scafati), Tabaré (Tabaré Gómez Laborde), Jorge León Limura y los extranjeros Claire Bretecher y J.G.Ballard.

(3) Carlos Vogt, Domingo Mandrafina, Ernesto García Seijas, Daniel Haupt, Silvestre “Frank” Zsilagyi; Rubén Marchionne, Enrique Alcatena, Alberto Salinas, Alberto Saichann, Lucho Olivera, Jorge Mohrain, Luis García Durán, Julio Álvarez Cao, Juan Dalfiume, Clemente Rezzónico, Tibor José Horvath y hasta el mismo Héctor Germán Oesterheld.

(4) Roberto Monti, Joe Trigger, Mateo Fussari, Carlos Ruiz, Noel Mc Leod, Robert O´Neill, Rubén Amézaga y Cristina Rudlinger.

(5) Entre otras de sus publicaciones se pueden mencionar Corto Maltés, Pif- Paf, Tit-Bits, Gunga Din, Fénix, El Tajo.

(6) Firmaba en general como Ray Collins, pero además empleaba los seudónimos Mario Galván, Diego Navarro, Pedro Luján, Eugenio Reynal Arrigo, Servando Mendizábal y Julia Salgado.

(7) Ricardo Barreiro, Alfredo Julio Grassi, Enrique y Ricardo Villagrán, Bruno Premiani, Alberto Breccia, Carlos Casalla, José Luis Salinas, Carlos Roume, Jorge Moliterni, Carlos Albiac, Horacio Lalia y Juan Jiménez.

Bibliografía
-Aguado, Alejandro, “La historieta de aventuras creada por argentinos vive en Italia”, en www.laduendes.blogspot.com.
-Birmajer, Marcelo, Historieta: la imaginación al cuadrado. Buenos Aires, Dialéctica, 1988.
-Cáceres, Germán, “Historieta y mayo francés”, en www.letras-uruguay. espaciolatino.com
-Cáceres, Germán, “Testimonios”, en Neveleff, Julio, Con las historietas se come, se cura y se educa/ Revistas argentinas 1983-1993. Editorial de la Universidad Nacional de Mar del Plata, Mar del Plata, 2014.
-Catálogo de la segunda muestra “El humor y la historieta que leyó el argentino” (del 25/10 al 15/11/74). Siglo Veintiuno Editores Argentina, Córdoba.
-Gociol, Judith, y Rosemberg, Diego, La historieta argentina/Una historia. Ediciones de la Flor, Buenos Aires, 2000.
-Sanguiliano, Héctor Sanyú, 100 años de historieta en el mundo. La historieta en la historia argentina. Aiglé Ediciones, Buenos Aires, 1997.
-Trillo, Carlos y Saccomanno, Guillermo, Historia de la historieta argentina. Ediciones Record, Buenos Aires, 1980.


jueves, 7 de agosto de 2014

Colom Hogar: peculiares publicidades en la revista Humor

Que un comercio haga propaganda para darse a conocer  en busca de atraer clientes, resulta algo cotidiano. En cambio, sorprende que estando situado en solo dos ciudades de la Patagonia publicite en una revista como Humor, de Buenos Aires, que exhibía una fuerte línea política de resistencia a la Dictadura Militar de los años 70. Tal fue el caso de la firma COLOM HOGAR, dedicada a la venta de electrodomésticos en Comodoro Rivadavia y Cutral Co, localidades donde era ampliamente conocida.


Las publicidades aparecieron entre 1981 y 1984, es decir, el periodo que va de plena Dictadura a los dos primeros años del regreso de la Democracia. Todas consistían de una viñeta dibujada por el reconocido dibujante Tabaré, autor de series como Vida Interior, Cacique Paja Brava, Diógenes y el linyera, entre otras. El principal responsable de los argumentos era Camogli, que se desempeñó en la revista como corrector, guionista y redactor. En menor medida también participaron de los textos Fabre y el mismo Tabaré. Durante ese período en la revista se acostumbraba incluir publicidades ilustradas, entre cuyos principales creadores se contaban Alfredo Grondona White, Garaycochea y también Tabaré. Un antecedente previo de este tipo de publicidad se encuentra en la revista cordobesa de humor Hortensia.

Los contenidos de los avisos de Colom Hogar durante la Dictadura Militar giraban en torno a estereotipos respecto del interior, como ser los habitantes y la vida rural: por ejemplo los gauchos, su trabajo y su vida campera; los indígenas, sus actividades diarias y en la toldería; la gente y el viento patagónico, etc. Los anuncios destacaban que sus electrodomésticos llegaban para modernizarles y facilitarles la vida cotidiana. Tampoco faltó la referencia en tono nacionalista a la Guerra de Malvinas.


Con el arribo de la Democracia en 1983 el contenido de las publicidades se volvió político y, a tono con la línea editorial de la revista, se condenó  a la Dictadura Militar. Las objeciones hacían referencia principalmente a la necesaria subordinación de los militares a los civiles, la extranjerización de la tierra, los descalabros económicos  y sociales, la destrucción de la industria y el desempleo.  Y es en ese cambio de enfoque donde la publicidad se volvió peculiar. 


Por una parte, el comercio se asentaba en dos ciudades petroleras, de marcada personalidad conservadora y con fuerte impronta castrense a nivel sociedad, como es el caso de Comodoro Rivadavia –donde se estableció  la Comandancia de la Guerra de Malvinas en el Continente, por ejemplo-. Publicitar en una revista considerada como “rebelde” por la Dictadura, y fustigar abiertamente a los militares, era arriesgarse a tener serios problemas, aún después de la llegada de la Democracia.


Pero  también se referían a aspectos de ese naciente periodo, como reparos directos a la justicia, la política económica, la deuda externa o las huelgas obreras.
Antes que una publicidad ideada para captar clientes, al menos durante el periodo democrático da la impresión de tratarse de un espacio que los responsables del comercio sostenían para “bajar línea”.


El propio Tabaré reconoce la “rareza” de las publicidades y su contenido político: “yo como dibujante era el nexo entre los guionistas y el cliente. El guionista me daba el texto y yo lo dibujaba. Nunca supe el porqué del contenido político de los textos”.  Y otra de las curiosidades es que a los autores no les pagaban con dinero, sino con electrodomésticos.




Este tipo de propaganda que salió en Humor durante cinco años, entre el fin de la Dictadura y el comienzo de la Democracia, resulta una curiosidad digna de rescatarse.

Algunas de las tapas de los números donde se publicaron las publicidades
Notas: gracias a Tabaré por su colaboración con su testimonio y a Germán Cáceres por la corrección de estilo.

jueves, 31 de julio de 2014

EL SOMBRA de Edu Molina. Por Germán Cáceres

(La Duendes Editora, Comodoro Rivadavia, 2013, 116 páginas)



El Sombra es un detective privado sin escrúpulos, con una metodología  propia de un matón o de un parapolicial. Adicto a las drogas, admira a Miles Davis, cuya música trata de imitar en compañía de tres ejecutantes tan torpes como él. Lo acompaña un ayudante, Tito, un chico mucho más inteligente, pues interpreta las pistas que conducen al esclarecimiento de los casos.


El libro se divide en tres partes. “Primeras apariciones” deben apreciarse como apuntes que se proponen forjar una idea del personaje y del dibujo que se desarrollará más adelante. Precisamente, con “El caso Kowalski” su arte se consolida apoyado en el guión sólido y profesional de Anabel Caso. En “Felicidad”, Molina cobra vuelo propio como historietista responsable del texto y del dibujo.
Su estilo puede considerarse experimental (no en vano colaboró en el suplemento “Óxido” de la primera época de Fierro). En sus viñetas mezcla elementos del pasado (casas antiguas, dirigibles), del presente y del futuro (los autos y las motos vuelan).


Pero es en su figuración donde el autor se muestra realmente personal e innovador. En su concepción predomina el espíritu de la viñeta-página a la que suele proporcionarle innumerables variantes. Así, las atiborra de objetos y personajes y  presenta perspectivas exacerbadas, angulaciones y enfoques audaces, onomatopeyas creativas, notas musicales, innumerables cuadritos, escenas nocturnas con sombras contundentes –como haciéndole un homenaje al protagonista-, e intensos contrastes de blancos y negros -acompañados de sutiles grises- que impactan por su belleza.


No obstante las búsquedas gráficas, su dibujo posee una línea exquisita y luce ágil, fresco y espontáneo, con las viñetas encimándose unas sobre otras. En suma, El Sombra es una historieta desaforada, en cierta forma caótica, casi surrealista, colmada de escenas de una violencia cuya espectacularidad remite a las superproducciones cinematográficas norteamericanas. Y no está exenta de humor lunático, con reminiscencias del underground comix y del feísmo.


Edu Molina (La Plata, 1969) se radicó en 2002 en México, donde realiza storyboards, ilustraciones e historietas. Desde 2009 colabora con La Duendes, en cuyo blog apareció El Sombra semanalmente (entre 5/2009 y 11/2012).



Germán Cáceres 

jueves, 24 de julio de 2014

Luis Pérez Ortiz y El dibujo antropológico

Luis Pérez Ortiz, dibujante y escritor español,  es un autor muy original y multifacético en su propuesta gráfica. Realiza caricaturas, historietas, pinturas, humor gráfico, retratos, ilustraciones editoriales y cuadernos de antropología urbana. Y sobre este último ítem se centra esta pequeña entrevista.
El dibujo antropológico es una actividad poco difundida en Argentina, aunque cuenta con cultores, pero no organizados al nivel y del modo sistemático como se realiza en España. 



Por lo que vi en tu sitio trabajas para varios e importantes medios gráficos, pero también he visto que, por lo que entiendo, por placer realizas muchos dibujos tomando apuntes del real: personas, paisajes urbanos y rurales, etc. ¿Cómo y por qué la diferencia entre cada uno?
Como dices bien, por placer, y también por ejercicio, y porque uno tiene la costumbre de dibujar, que es una forma de relacionarse con el mundo, estudiarlo en su apariencia visual, o visible. Hay una gran diferencia entre lo que se hace así, con la libertad y el disfrute de que uno sea capaz, y lo que se realiza por encargo, con arreglo a condiciones a menudo restrictivas que impone el cliente, el editor, el director de arte… Así que lo que se dibuja privadamente en cuadernos es de gran utilidad porque se recobra oxígeno y, además de reforzar una relación directa con la realidad, se va afinando el propio lenguaje.





También participas de eventos colectivos en que dibujantes salen a las calles a tomar apuntes. ¿Cómo y por qué surgió esta actividad? ¿Cuál es el propósito? ¿Estas actividades las realizan de forma espontánea o se nuclean a través de algún grupo de autores o asociación?
En el grupo Cuadernistas de Facebook, que administro junto con el dibujante Enrique Flores, no se organizan ese tipo de eventos colectivos porque la actividad de ese grupo, que acaba de rebasar la cifra de 4.000 miembros, es ya un evento virtual continuo: cada día se suben docenas de imágenes de cuadernos o blocs personales. Pero sí se dan muchos encuentros, cada vez más porque hay una gran afición, organizados por otros colectivos, con el formato de talleres, o actividades culturales dentro de algún ciclo, o de sencilla diversión, y los miembros de Cuadernistas involucrados luego lo reportan en el grupo.
En varias ciudades hay grupos de “Urban Sketchers” que se reúnen con frecuencia para compartir una jornada de dibujo al aire libre.





 Hace poco dictaste una charla – taller sobre dibujo antropológico, algo que suena muy original y poco conocido (al menos en Argentina) ¿En qué consiste y cuál es la finalidad?
 Fue con motivo de unas jornadas celebradas en el Museo Etnográfico de Nuevo Baztán una localidad cercana a Madrid. Me pareció oportuno aportar una charla sobre el dibujo antropológico, un concepto que venía manejando de forma latente desde los años universitarios, en que realicé algunos trabajos con dibujos para la asignatura de Antropología (http://www.luisperezortiz.com/page/antrop.html). En esencia, la idea es que hay un tipo de dibujo que no busca como objetivo principal un resultado estético sino más bien documental y pragmático, como parte de una investigación, con lo que factores como la precisión, la exactitud, lo informativo tienen prioridad sobre otros como, pongamos, la belleza del trazo o la armonía de la composición. Hay una tradición en esto, e incluiría piezas como los cuadernos de Leonardo, de actitud científica, o los que realizaban los dibujantes incorporados a las expediciones de Darwin o Cook. Muchos de los cuadernos que hoy se dibujan tienen ese signo antropológico en cuanto documentan e investigan la vida del hombre, su actividad cultural. Es una nueva forma de creación poética, reflejo de una forma de estar en el mundo. Por ilustrar esto que digo mencionaría los trabajos del nombrado Enrique Flores (http://www.4ojos.com/blog/), José María Sánchez (http://extrangis.blogspot.com.es/) o Antonia Santolaya (http://www.4ojos.com/cuadernos.html)







miércoles, 16 de julio de 2014

ANGELA DELLA MORTE de Salvador Sanz, por Germán Cáceres

(Ovni Press, Buenos Aires, 2011, 96 páginas)



Esta historieta apareció originalmente en la revista Fierro. Propone un futuro en el que se ha descubierto la posibilidad de separar las almas humanas de los cuerpos. Además, la muerte aprovecha para alimentarse de aquellas que tarden más de 35 minutos en volver.
El laboratorio Sibelius –allí colabora Angella Della Morte- intenta obtener el poder a través de la manipulación de ese proceso. Poseen un artefacto que transporta las almas que arranca a políticos y banqueros para reemplazarlas por las de miembros de la organización, la cual se encuentra en guerra contra el gobierno Fluo. Este último asegura que podría hacerle una cirugía al alma y eliminar la posible maldad que anide en ella. Así, la historieta se sumerge en un clima surreal, fantástico, pero no sólo variando los fenómenos naturales, sino sumergiéndose en los recovecos profundos de las conciencias. Sanz aborda gráficamente con creatividad el reino de la muerte, y sus ilustraciones evocan al gran Enki Bilal.


Su guión atrapa y resulta original e imaginativo. Abunda en diálogos agudos sobre la condición humana. Su figuración de ángulos audaces está hecha de una infinita gama de grises de nocturna belleza. Además, plasma una maquinaria descomunal, sólida y fría: en la portada del capítulo 4 (“Liberar a la muerte”-Primera parte) se muestra un robot de formas monumentales, cuya concepción remite a la serie de animación japonesa Mazinger Z, ¡La película! (1974), de la que Yugo Serikawa fue el principal director. También aparecen páginas enteras con esos autómatas escorzados, que, portando armas, avanzan por la superficie lunar,


En los tramos finales de la novela gráfica se despliegan escenas de acción vertiginosa, en las que Sanz emplea viñetas mudas. Además, no deja de experimentar con todos los esquemas y tamaños de cuadritos.
Salvador Sanz (1975) se graduó en la Escuela Nacional de Bellas Artes (en sus dos sedes, Manuel Belgrano y Prilidiano Pueyrredón). Como animador colaboró en Mecano el marciano (2002), de Juan Antín, y realizó los cortos El Inivisor y Gorgonas (premiado en Comic.Con 2006, San Diego, USA). Entre sus trabajos se pueden mencionar Legíón (2006), Desfigurado ((2007) y Nocturno (2007).





Germán Cáceres  

jueves, 10 de julio de 2014

Una charla entre maestros de la historieta: la pérdida de originales

La siguiente conversación se desarrolló en el año 2010, durante una exposición de historietas y humor gráfico en la ciudad de Bariloche, del que participaron grandes maestros de la historieta argentina, tales como Horacio Lalia, Lito Fernández, Cacho Mandrafina, Jorge Meiji y Carlos “Chingolo” Casalla.
El diálogo, muy ilustrativo, se refiere a un tradicional problema que existió en la historieta argentina, entre los autores y los editores o editoriales, en el que estos últimos se apropiaban de los originales. Esos originales en muchos casos luego se revendían en el exterior sin el conocimiento de los autores y sin que cobraran por esa publicación. Es por ello también que de muchas viejas series, hoy clásicos de la historieta, los originales no están en mano de sus autores o descendientes.

De izq. a der.: Lito Fernández, Meiji, Mandrafina, Horacio Lalia, Casalla, Aguado.

(…)
Horacio Lalia: El plantado es un boceto, después hago la definición en lápiz. Es una manera medio extraña de trabajar. Después me enteré que hay muchos que lo hacen de esa manera, pero que desconocía. Trabajo sobre un papel transparente, que no es un papel transparente común, es uno que se usa para arquitectura. Es blanco, tiene una cara un poco más brillosa que la otra, pero no tiene tanta transparencia como el papel manteca. Después sobre la mesa de calco lo pasaba a la cartulina, para luego entintarlo. Pero como notaba que la línea se enfriaba mucho con ese pasaje, comencé a dibujar directamente sobre el papel transparente. Un día se me ocurrió pasarlo a tinta y empecé a encontrar variantes interesantes. Entonces trabajo sobre transparente, y ahí mismo hago el lápiz y la tinta. Finalmente, cuando lo limpio y lo termino, hago una copia en láser, en papel de 150 o 180 gramos.
Como ahora no se envían los originales, se envía por la web, ya no se pierden los originales, como antes.

Lito Fernández: Algunos editores igual los quieren, confían más en la calidad del proceso que hacen ellos. Con los parámetros de los grises marcados según las pautas de ellos.

H. Lalia: Uno siempre pensó que no tendría que haberse desprendido nunca del original, para poder seguir vendiéndolo.

Carlos Casalla: Eso es ahora. Yo laburé todo el Cabo Savino desde Bariloche para allá (editorial Columba, en Bs As) y tuve que mandar todos los originales. Pero ellos me aportaban a la jubilación. Me jubilé como dibujante de historietas. Entonces se quedaban con los originales. Quién sabe dónde habrán ido a parar.

Cacho Mandrafina: Se los quedaban por capricho. Los tenían ahí, archivados.

H. Lalia: En Record pasaba lo mismo.

Casalla: Pero antes no habían fotocopias, no había nada. ¿ Cómo los iba a mandar?.

H. Lalia: En el año 85, en Record, comenzamos a recuperar los originales. Después nos fuimos varios de la editorial, y cuando regresé en el 89 ya no se entregaban más los originales. Se hacía una copia para ellos y otra para los tanos. El original es mío, no les daba ni tiempo de sacar una película. Iba a un negocio de la vuelta, donde me mandaban ellos, sacaba dos copias y el original me lo llevaba. Y así es como tengo los originales de la serie Nekrodamus. También estaba el tema de los pasamanos de los editores. Te pagaban, después le pasaban la copia a otro editor y resulta que el dibujante se quedaba en el aire.

Mandrafina: Los originales de la primera etapa de la serie El Condenado (guión de Saccomanno) los tuvimos que entregar todos. 
(…)

Luego la conversación derivó hacia otros temas…

En Bariloche, 2010.